EL CAMINO DE REGRESO.

Los creyentes, y con frecuencia los consagrados, nos alejamos del camino porque no nos consideramos “de regreso”. Somos el hijo mayor, autoexcluidos de la fiesta familiar, instalados cómodamente en una casa que, por culpa nuestra, ha dejado de ser el recinto donde la familia celebra su vida. A partir del pecado todos estamos de regreso. De

LA ORACIÓN DE JESÚS II

La oración de Jesús no consiste principalmente en devociones o prácticas piadosas. Es una verdadera relación con su Padre ya que “pasaba las noches y días en oración con Dios”. Su oración, como lo recordábamos antes, estimula su conocimiento del Padre, porque alienta su amor, lo hace consciente. La fidelidad es, en realidad, la que

LA ORACIÓN DE JESÚS III

La oración de Jesús no sucumbe al método, pero no deja de adquirir una forma definida de relación con el Padre. Corresponde a su sensibilidad, a su realidad psicofísica. Más allá de toda expresión significativa observamos su actitud de amorosa ofrenda. Ofrece al Padre todo lo que ha recibido. Su ofrenda es libre y, por

ATENTO AL PADRE

Así entendida la oración borra de nuestra relación con Dios, nuestro Padre, toda desatención. Para Jesús no hay más que su Padre y lo que éste ama sobre todo. De esta manera adquirimos la posibilidad de comprender hasta qué punto nos ama el Padre: “Dios amó tanto al mundo que le dio a su Hijo