16º ANIVERSARIO DE CONSAGRACIÓN

Iglesia Catedral de Corrientes

5 de septiembre de 2021

Lucas 19, 1-10

1.-   16 aniversario de la Dedicación de la Catedral de Corrientes.   Un Templo consagrado, en nuestro caso la Catedral de la Arquidiócesis de Corrientes, celebra cada aniversario con el rito más solemne de la Sagrada Liturgia. Hoy coincide con el Domingo 23 del Tiempo ordinario. La Solemnidad, como ocurrió el día de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, desplaza la liturgia dominical del Tiempo ordinario. Nuestra Catedral está de Fiesta: hace 16 años, un día como hoy fue solemnemente consagrada. Entonces se conmemoraba el primer aniversario de la clausura del inolvidable Décimo Congreso Eucarístico Nacional (5 de septiembre de 2004). Con ocasión del mismo, este Templo histórico fue bellamente remozado y, de esa manera, preparado para su consagración. Al revisar los archivos nos hallamos con la sorpresa de que jamás se había procedido a su Dedicación litúrgica. La coincidencia de las dos celebraciones – 17 aniversario de la clausura del Congreso Eucarístico y 16 de la Dedicación de esta Catedral – nos permite subsanar aquel involuntario olvido y otorgarles su definitivo lugar en la memoria centenaria de nuestra Iglesia arquidiocesana.

2.-   La conversión de Zaqueo.   La Liturgia propia propone el sugerente texto del Evangelio escrito por San Lucas. Refiere la bellísima historia de la conversión de Zaqueo. Nuestra Catedral es como la casa de aquel jefe de los publicanos, en la que quiso el Salvador alojarse. Es oportuno y espiritualmente provechoso dejarse iluminar por el simbolismo. Somos aquel Zaqueo que, hace 16 años, mediante la solemne Dedicación – o consagración – de este Templo, alojó a Jesús en su casa. Desde su definitiva edificación (1853-1873), y litúrgicamente desde el 5 de septiembre de 2005, recibió con alegría al Señor. Aquel publicano nos representa ante el llamado amable de Jesús. Es preciso que nos apresuremos humildemente a recibirlo, con particular gozo, y así mantener su presencia entre nosotros.

3.-   Signo para la conversión.   ¿Qué nos dice este singular acontecimiento? Estamos transitando momentos particularmente dramáticos, por causa de un clima socio-cultural-político complejo, agravado por la pandemia. Es preciso poner al servicio de los más afectados – en su salud y economía – nuestro empeño solidario y fraterno. Lamentamos que la realidad a veces nos demuestre lo contrario. Abrigamos la esperanza de que se produzcan cambios en los ciudadanos y sus dirigentes. No obstante, es de justicia destacar la heroicidad de los agentes de la salud, sin excluir a sacerdotes y religiosas que acuden habitualmente a la justa demanda de los creyentes afectados. Entre ellos, muchos han sacrificado sus vidas. Zaqueo cambia su comportamiento al alojar a Quien encarna la salvación y el llamado a la conversión. De esa manera, aquella casa familiar se transforma en el sitio donde la salvación se hace presente para todos: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa…” (Lucas 19, 9) Por falta de información, el mundo actual está perdiendo el interés, que manifestó el “publicano” Zaqueo, ante la llegada de Cristo. Hay muchos Zaqueos dando vueltas por ahí, con una sensibilidad aletargada para reconocer el paso de Jesús. Faltan – quizás – testigos que ofrezcan los signos adecuados de esa invisible presencia.

4.-   Lugar consagrado para alojar a Cristo.   Nuestra Catedral, ediliciamente rejuvenecida, atrajo la admiración de miles de peregrinos que confluyeron en el X Congreso Eucarístico Nacional del año 2004. Signo admirable del encuentro entre el inquieto Zaqueo y Cristo, su Salvador. La edificación y renovación de este templo atrae la mirada del Señor, que comunica a su dueño, – el pueblo correntino – su propósito de alojarse en su sagrado recinto: “Jesús miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. (Lucas 19, 5) Esta solemne conmemoración nos permite redescubrir, en esta Catedral – y en todo templo consagrado, – el inestimable valor del encuentro con Cristo, ante Quién, como Zaqueo, nos urge renovar nuestra conversión y avanzar en nuestro compromiso de fe.